Lesionarse siendo jugadora de fútbol en Argentina

Columna de opinión de Candela Cejas, jugadora de futsal y exfutbolista de Platense.

Fuente: Platense a lo ancho.

Me gustaría utilizar a este espacio para hablar sobre los pocos recursos que tenemos las jugadoras cuando nos lesionamos.

Lamentablemente en el fútbol de mujeres hay pocos equipos que pueden costear al 100 por ciento las lesiones de sus jugadoras como pueden hacerlo Boca, River o San Lorenzo. Sumado a eso, al menos la mitad de las jugadoras de fútbol no tienen cobertura médica.

Hay muchos casos de jugadoras que han tenido lesiones ligamentarias y los clubes no se hicieron cargo de su operación ni de su rehabilitación

Hay muchos casos de jugadoras que han tenido lesiones ligamentarias y los clubes no se hicieron cargo de su operación ni de su rehabilitación. El mínimo de recuperación es de 7 meses, después de someterse a la cirugía, que cuesta más de 100 mil pesos. Esto lleva a que hagamos rifas, vendamos comida, hagamos torneos relámpagos para recaudar el dinero para que nuestra compañera se pueda operar, y es algo que nos lleva meses. Por lo tanto, una futbolista que no juega en ninguno de los equipos anteriormente mencionados, puede tardar aproximadamente casi dos años en volver a jugar.

Nos dicen que es muy cara, que deben esperar a que Fulanito vuelva de viaje, que están esperando a que les autoricen los materiales, y así nos tienen meses esperando. Sinceramente no creo que un jugador de la Primera División masculina tenga que esperar tanto tiempo o pasar por todo esto para poder operarse de una lesión así.

Vale aclarar que a la cirugía le sigue todo un proceso de recuperación que lleva mucho tiempo y dedicación, además de los gastos que tenés que invertir al hacer el seguimiento del proceso, pagando un kinesiólogo y un gimnasio para entrenar. Nuestro mayor dificultad radica en que al mismo tiempo que nos estamos rehabilitando, tenemos que trabajar y estudiar, por lo que no podemos dedicarle el tiempo necesario a la recuperación.

En febrero de 2018 tuve la mala fortuna de sufrir una de las lesiones más difíciles para unx jugadorx, como lo es romperse los ligamentos de la rodilla que me generó estar mucho tiempo sin poder hacer lo que más amo. En mi caso, mi club se hacía cargo de la lesión, pero anteriormente, una compañera estuvo meses para operarse. Yo corrí con otra suerte porque trabajo y tengo una buena obra social que me cubrió absolutamente todo.

Después de unos pocos días transcurridos desde la lesión, me operé y comencé el proceso de recuperación.
Trabajo de lunes a viernes 9 horas por día y tuve que pedir licencia de solo 2 semanas para que en mi trabajo no me siguieran haciendo problemas por tener que ausentarme tanto. Me despertaba a las 7.30 e iba a trabajar desde las 9 hasta las 18. Salía y tenía turno con el kinesiólogo desde las 18.30 hasta las 20.15, por lo que llegaba a casa a las 21, cenaba, me duchaba e iba a dormir. Cuando no iba a kinesiología, entrenaba en el gimnasio. Cuando no estaba en el gimnasio, me recuperaba en el club.

en febrero de 2019 volví a jugar mi primer partido de titular y a los cinco minutos me rompí el injerto de la rodilla operada

Después de 8 meses tuve el alta médica y de a poco fui volviendo a jugar. Lo hice oficialmente tras cuatro meses de tener el alta. Recién en febrero de 2019 volví a jugar mi primer partido de titular y luego de cinco minutos del comienzo del partido me rompí el injerto de la rodilla operada.

La realidad es que una vez que tenés el alta, debes seguir haciendo un entrenamiento de fortalecimiento hasta el día que te retires porque tu pierna no vuelve a ser la de antes. Yo me relajé porque había vuelto a entrenar a la par de mis compañeras y pensé que con la pretemporada de mi club iba a estar bien, pero no fue muy buena.

Tenía la opción de volver a operarme o hacer una rehabilitación de fortalecimiento, ganar masa muscular e intentar jugar. Opté por no operarme porque, además de mis ganas por competir, no quería volver a pasar el mal momento que viví en el trabajo por ausentarme un tiempo.

Hice la rehabilitación de fortalecimiento como podía, cansada después de trabajar 9 horas por día, pero aún así tenía que sacar energías por más que no las tuviera para recuperarme. Y así fue. Volví a jugar, con molestias normales, pero estuve bien.

Pocos meses después, el club en el que jugaba en ese momento (Platense) decidió cambiar los horarios de entrenamiento a mitad del primer torneo Semi-Profesional del futbol de mujeres, dejándome sin la posibilidad de continuar porque empezaron a entrenar a la hora que yo estaba en mi trabajo.

la gente que no está involucrada en el  fútbol femenino piensa podemos vivir de esto

Lamentablemente, la gente que no está involucrada en el mundo del fútbol de mujeres piensa que solo nos dedicamos al fútbol y podemos vivir de eso, cuando solo hay 8 contratos por equipo. Ni hablar de las que van a entrenar sin ni siquiera cobrar un viático.

Tampoco pueden dedicarse exclusivamente al fútbol las chicas que tienen contrato porque no en todos los clubes cumplen con los requerimientos básicos. No todos los equipos te pagan en tiempo y forma como correspondería, no en todos los equipos te pagan el aguinaldo, no en todos te pagan los aportes jubilatorios, no en todos te pagan la misma cantidad de plata. Esto no lo digo porque sí, solo estoy hablando del mínimo que dispuso AFA por un año.

En muchos clubes se manejan mal y no debería depender de nosotras, las jugadoras, hacer que lo hagan bien, pero muchas veces no nos queda otra. Ya pasamos muchos años quedándonos de brazos cruzados, en estos tiempos de lucha no podemos hacer la vista gorda.

Cuando estemos todas las jugadoras del mismo lado, sin esperar a que nos toque en carne propia alguna injusticia, no nos van a poder parar

Cuando estemos todas las jugadoras del mismo lado, sin esperar a que nos toque en carne propia alguna injusticia, cuando todas de las que necesitamos estén de nuestro lado, no nos van a poder parar, no van a poder parar nuestro crecimiento. Acá estamos y estamos más empoderadas que nunca porque no estamos más solas.

Actualmente estoy jugando al futsal en Sportivo Barracas, en el que empecé en 2015. Siempre lo caracterizó la unión del grupo, de las familias, de la dirigencia, del presidente del club, que no en muchos lados se ve tanto apoyo. Un club de barrio que siempre se solidarizó con lxs demás.

Me dieron la oportunidad de volver como jugadora, de ser parte de un cuerpo técnico de las categorías cuarta, quinta y sexta de mujeres, lo que es un gran desafío para mí. Siempre les digo a las chicas que tengan paciencia, que nadie nace sabiendo jugar al futbol y que ellas tienen el plus que muchas no tuvimos, poder entrenarse con chicas de su misma edad desde pequeñas, tener la formación que merecen a temprana edad y que tus referentes en el deporte sean mujeres.

Necesitamos una infinidad de cosas para ser profesionales, como, por ejemplo, una cobertura médica.

Hoy nuevamente me estoy recuperando de un esguince de rodilla, me pedí vacaciones en el trabajo para poder dedicarle tiempo a la recuperación, pero con la situación que está atravesando el mundo, me toca quedarme en casa y entrenar con los pocos recursos que tengo. No tengo elementos de kinesiología para tratarme, no tengo un gimnasio como tienen la gran mayoría de los jugadores del fútbol masculino en sus casas, pero trato de arreglármelas con lo que tengo y ser responsable cumpliendo el aislamiento en casa.

Quise hacer una pequeña reflexión y contar, desde el lado de una jugadora de fútbol, la realidad de muchas. Necesitamos una infinidad de cosas para ser profesionales, como, por ejemplo, una cobertura médica.

Por Candela Cejas, exfutbolista de Platense.

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