Dalila Ippolito: la mundialista de Villa Lugano

La jugadora de 17 años repasa lo vivido en el último Mundial y asegura: “En Francia demostramos lo mucho que podemos dar las futbolistas argentinas. Si apuestan en nuestro crecimiento, estamos para grandes cosas”.

Ippolito en el Parque de los Príncipes.

Dalila Ippolito está parada en la mitad de la cancha, al borde de la línea lateral, contando los segundos para ingresar y debutar en la Copa del Mundo de Francia.

El escenario es complicado. La selección argentina de fútbol, que necesita sumar puntos y luego depender de una serie de resultados para la clasificación a la próxima ronda, pierde 3 a 0 frente a Escocia, en el último partido de la fase de grupos. La futbolista de apenas 17 años está tranquila, quizás un poco ansiosa. Necesita entrar a la cancha para saber qué se siente al jugar en el estadio Parque de los Príncipes de París, repleto de gente. “Desde afuera creía y veía que se podía ir en busca de goles para intentar dar vuelta el partido. Y no solo lo sentía yo, se notaba que ninguna de nuestras jugadoras iba a darse por vencida a pesar del resultado adverso”, le cuenta a Tiempos de Red, la integrante más joven del seleccionado nacional en aquel Mundial.

Ippolito ingresó a los 70 minutos, y le bastaron menos de 4 para encarar a las defensoras escocesas y asistir a Milagros Menéndez, quien convirtió el primero de los tres tantos. ¿Los restantes? Ambos de Florencia Bonsegundo, el último de penal, a los 93 minutos. “Cuando me tocó ingresar, fueron mis compañeras las que me contagiaron esas ganas. Todas juntas, en equipo, conseguimos un enorme empate sobre el final. Recuerdo que se sentía una tensión muy difícil de explicar. Era correr todas las pelotas como si fueran la última e ir hacia adelante constantemente”, relata la volante, quien prosigue: “Estábamos muy tristes porque el empate no alcanzó y quedamos eliminadas, pero también teníamos esa sensación de haberlo dejado todo. Fue un momento raro, de muchas emociones juntas”.

– Casi un año después, ¿cómo ves hoy toda esa experiencia mundialista que les tocó vivir?
– El Mundial de Francia marcó un antes y un después en la Argentina. Causó un cambio radical muy importante dentro del fútbol femenino. Fue como dar cinco pasos hacia adelante comparado con todo lo que venía sucediendo anteriormente. De todas maneras, aún faltan cambiar muchísimas cosas y seguimos en proceso de crecimiento. Creo que con la experiencia mundialista dimos un paso enorme y demostramos todo lo que podemos dar las futbolistas argentinas. Y que, si apuestan e invierten en nuestro crecimiento, estamos para grandes cosas.

– ¿Crees que se podrá repetir otra participación en la Copa Mundial?
– Sí, lo creo. Y sé que se va a repetir. Tienen que seguir apostando por estas jugadoras y deben invertir más en este fútbol. Hay mucho futuro, mucho potencial, pero dependemos del granito de arena que ponga cada una de las futbolistas y cada uno de los dirigentes de los clubes. Podemos lograr grandes cosas si todos trabajamos en conjunto. Es la única manera de crecer. Depende de todos y todas.

Dalila Ippolito cumplirá 18 años el 24 de marzo. Aún recuerda, en detalle, su infancia en Villa Lugano, lugar en donde creció y dio sus primeros pases-gol. “Cuando era chiquita era muy apegada a mi papá. Él jugaba a la pelota en el barrio con sus amigos y me llevaba. Me la pasaba jugando ahí, debajo de los departamentos. Me levantaba, caminaba junto a mis dos hermanos las siete cuadras que separaban nuestra casa del colegio y, cuando regresaba, merendaba rápido para bajar a la plaza y jugar con mis amigos un mundialito o un partido de fútbol contra la plaza de enfrente por la Coca Cola. Volvía a subir a casa a la noche, cuando mi mamá me gritaba desde la ventana que ya estaba la comida”, cuenta.

Su primer club fue Jóvenes Deportistas, un espacio deportivo a cuatro cuadras de su casa y al que, con 8 años, solía llegar siempre acompañada de la pelota. “En Jóvenes Deportistas conocí un grupo de personas que me recibió con los brazos abiertos. Allí logré ganar mis primeros títulos y pude convertir varios goles. Hoy en día, cuando vuelvo al club, me siguen recibiendo de la misma manera. Tengo un recuerdo hermoso de mi último partido antes de irme a River. Estoy muy agradecida y feliz de haber salido de ahí”, expresa.

Siempre con compañeros varones, a los 13 años comenzó a ser parte de La Plaza, otro club del barrio. Allí pasó los momentos más complicados, pero encontró valores que hoy la acompañan más que nunca. “En La Plaza, nuestro entrenador armaba todos los fines de semana una canchita con los materiales que él tenía en su casa: palos, sogas y elásticos. Así entrenábamos. Y para los partidos oficiales alquilábamos una cancha en Jóvenes Deportistas. A pesar de todo eso, La Plaza me dejó amor y respeto. Y, sobre todo, me dejó la humildad y voluntad de salir adelante en conjunto. Es un club hermoso que recomiendo siempre porque te ayuda a crecer”.

– ¿Cómo fue que llegaste a River y cómo dividías tus días entre el entrenamiento y el colegio?
– Llegué gracias a mi entrenador de La Plaza que tenía el contacto de Diego Guacci, quien en aquel momento era técnico de River. Entrenaba todos los lunes de todas las semanas. Cuando comencé a ir más días estaba en séptimo grado y me tenía que retirar del colegio para poder llegar al club a horario porque tenía una hora y media de viaje. River es el club que me abrió las puertas y el que también me ayudó a crecer como jugadora y como persona. Dentro de la institución conocí grandísimas personas y encontré muchas amigas. Estoy muy agradecida por todo eso.

– ¿Cómo fue el cambio de River a UAI Urquiza?
– No fue fácil despedirme de River porque me fui perdiendo una final y justo ante UAI. Me dolió tener que dejar a mis compañeras y al club después de eso. Me hubiese gustado regalarles un título más. Y en El Furgón me recibieron muy bien. Más allá que siempre es lindo tener un grupo de buenas jugadoras, mucho mejor es tener de compañeras a grandes personas. Y así son en UAI Urquiza. Es un grupo humilde. Ellas hicieron que mi adaptación no sea tan extensa y lograron que me acomodara rápidamente.

– ¿Qué sueño te gustaría cumplir dentro del fútbol?
– Tengo muchos. El mayor es ganar algo con la selección argentina, poder dejar la bandera lo más alto que pueda. Y también, algún día, ganar al balón de oro femenino.

– Y si pudieras decirle algo a la Dalila Ippolito que jugaba en el barrio, ¿qué le dirías?
Le agradecería por superar todas las barreras, por el aguante y las ganas de crecer día tras día, como jugadora y como persona. Le daría las gracias por no darse por vencida y por ir siempre en busca de más, pero, sobre todo, le agradecería la lucha incansable por sus sueños.

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