El fútbol femenino que crece en la oscuridad

Argentina es uno de los países que más ha crecido en cuanto a deportes adaptados. Sin embargo, las dificultades no cesan para el seleccionado de fútbol sala para ciegas.

La primera concentración del año con foco en el Mundial de Nigeria 2020. (Fuente: AFA)

Darío Lencina, Agustín Rojas, Guido Consoni y Sofía Sosa son los ojos de un grupo de chicas no videntes que simplemente quieren jugar al fútbol y que sueñan con ir al Mundial de Nigeria que se desarrollará en noviembre. La falta de difusión, complicaciones económicas y socioculturales son algunas de las dificultades que deben afrontar para crecer diariamente en una modalidad nueva en Argentina.

El entrenador de la selección, Lencina, llamó el año pasado a Rojas para que se sumara a este proyecto, quien aceptó y ahora se encuentra en el cuerpo técnico de las selecciones de fútbol adaptado de ambos géneros. En un fin de semana atareado por la organización de la agenda de Los Murciélagos, apodo que recibe el equipo nacional masculino, Agustín se toma su tiempo para charlar con Tiempos de Red.

– ¿Cómo le explicarías a alguien que no sabe nada sobre fútbol para ciegos cómo se juega?
– En primera instancia es fútbol sala adaptado. Las dimensiones de la cancha son las mismas que para personas sin discapacidad (38 metros de largo por 20 metros de ancho, en líneas generales) y tiene ciertas adaptaciones que caracterizan al fútbol para ciegos. En primer lugar, y quizás la más importante, es que la pelota hace ruido para que quienes lo juegan sepan dónde está el balón (tiene seis cascabeles). Otra adaptación es que hay una arquera vidente, a la que se le reduce el área para que no pueda sacar ventaja. También hay un vallado lateral que tiene un poco más de un metro que sirve para darle más fluidez al juego cuando la pelota va por el piso. Por último, todas las jugadoras, a excepción de la arquera, tienen parches oculares. Esto es porque hay distintos tipos de ceguera, y esto iguala a todos.

– ¿Hace cuánto que empezaron con la selección de fútbol femenino?
– Todo esto es muy reciente. El año pasado, en octubre, tuvimos la primera concentración y este año ya tuvimos la segunda. Nuestra federación nos oficializó hace algunos días como cuerpo técnico. En cuanto a equipos, ya hace varios años que existe esto en Argentina. Hay tres provincias en las que se juega fútbol femenino para ciegas: Buenos Aires, Salta y Córdoba. Desde 2015 se cuenta con partidos entre los diferentes equipos.

– ¿Se encuentran con muchas mujeres que quieran participar o es difícil encontrarlas?
– En este punto confluyen dos cosas. Primero, que estamos hablando de fútbol para ciegos y ciegas, por lo que el deporte en la discapacidad tiene que romper ciertas barreras sociales, culturales e, incluso, familiares. En algunos casos cierta sobreprotección genera que aquel chico o chica que es discapacitado o discapacitada visual no quieran que participe por miedo a que se golpee, pero esto termina siendo algo contraproducente, porque lo que hace el deporte es generar un ámbito para que se mueva con libertad y mejora exponencialmente lo que es la adaptación al mundo. A su vez está la barrera del mandato cultural de los deportes asimilado con lo masculino, entonces desde ese punto de vista uno tiene que luchar contra todas esas cosas. Sin embargo, Argentina es uno de los pocos países que está apostando fuerte con esto. No son tanto los países en el mundo que tienen fútbol femenino para ciegas.

– ¿Cómo se puede llegar a las futbolistas de las otras provincias?
– Nosotros estamos enmarcados en la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADEC), que tiene instituciones a lo largo de todo el país. Pero al ser solo tres provincias las que tienen equipo para poder competir, lo que hacemos es agrupar las fechas para que en un mismo fin de semana se dispute más de un partido, y así abaratar costos.

– ¿Reciben alguna ayuda por parte de la AFA?
– Nosotros no pertenecemos a AFA. En el fútbol masculino, que existe hace varios años y está más desarrollado, colaboran con indumentaria y hay un contacto entre ambas federaciones para Los Murciélagos. En fútbol femenino, como es nuevo, tenemos en el horizonte poder conseguir esta colaboración. En cuanto a ayuda económica, no contamos con ningún apoyo de nadie. Seguro en las próximas semanas nos juntaremos a hablar con la Secretaría de Deportes que está muy abierta al desarrollo. Dar los primeros pasos es muy difícil, si bien nuestra Federación nos apoya con todo lo que está a su alcance, ciertos costos son muy elevados y no pueden solventarlos. Así que confiamos que de acá a noviembre podamos conseguir algún apoyo, ya sea de AFA, de la Secretaría o de fundaciones y agrupaciones que se quieran acercar para difusión o para solventar los gastos que nos va a llevar el Mundial en Nigeria.

– Entonces, ¿cómo se financian?
– Por ahora tuvimos dos concentraciones y en ambas contamos con el Instituto Román Rosell (instituto para personas con discapacidad visual). El director del Instituto es Martín Demonte, quien es el entrenador de la selección nacional de fútbol para ciegos. A ellos les debemos agradecer porque nos aportaron el lugar para concentrar. Por el lado de la Federación recibimos los alimentos, pero una cosa es ponernos como objetivo una concentración en Argentina y otra muy diferente es plantearnos un viaje a Nigeria con una inscripción mediante.

– Por lo tanto, ¿la presencia de Argentina en el Mundial depende de este apoyo económico?
– Nosotros estamos trabajando como si los costos ya estuvieran cubiertos. En lo administrativo hay mucho por hacer. Contamos con que vamos a tener el apoyo de estas instituciones y de que aparezcan otras más, pero sería irresponsable de mi parte decir que los gastos están solventados. Con el equipo de trabajo sabemos que vamos a tener que poner lo mejor de nuestra parte para que se pueda concretar.

– ¿Cómo les llegó la chance de ir al Mundial?
– En el caso del fútbol femenino, al estar en un momento de desarrollo, se abre la inscripción a todos los equipos que quieran. Obviamente que si la cantidad de anotados supera ampliamente las capacidades organizativas, hay que tener un criterio de clasificación, pero al haber pocos países, seguramente los cupos se definirán con la inscripción al torneo. Este sería el primer Mundial de fútbol femenino.

– En el fútbol que practican las personas sin ningún tipo de discapacidad hay una diferencia entre el masculino y el femenino. Se entiende a este deporte como una cosa de hombres, ¿en esta disciplina también existe este preconcepto?
– Yo creo que las dificultades que atraviesan al fútbol femenino en general no dejan de lado al fútbol para ciegas. Considero que toda la sociedad está atravesada por estas dificultades lamentables. Hay diferencias en todos los ámbitos que atraviesan a todos los estadíos. En el caso del fútbol para ciegas tiene la doble connotación de lo que representa el deporte en la discapacidad. En el caso de la rama masculina, tienen un apoyo más grande por los logros que han conseguido, y, además, por ser un deporte de alto rendimiento tienen el ENARD. Hay mucha diferencia con el femenino. En ningún ámbito sociocultural se puede encontrar lugares ajenos a esta problemática que nos atraviesa a todos.

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