El rugby que nadie ve

El rugby fue muy cuestionado en los últimos meses. ¿Es el juego el causante de la violencia? Hay un rugby muy poco visto y diferente al resto. La Puma Josefina Padellaro nos explica sobre el rugby femenino.

Fuente: UAR

En los últimos meses el foco de la gran mayoría de argentinos y argentinas estuvo puesto en un deporte tildado de violento, egoísta, misógino, clasista… y la lista sigue. El rugby fue puesto en cuestión por toda la sociedad, pero hay un rugby que nadie ve y muy pocos conocen: el femenino.

El año pasado el rugby fue muy cuestionado, ya sea por denuncias sobre violencias psicológicas y físicas a mujeres, o por videos de jugadores pegándole a cualquier persona, sin distinción de género. Es recién en 2020 cuando la gota rebalsó el vaso: el 17 de enero Fernando Báez Sosa fue asesinado por una patota de rugbiers, un caso que dejó a la mayoría de la sociedad enojada e indignada. ¿Es el rugby el verdadero causante de esta violencia? Así como el fútbol femenino es el antagonista del masculino, lo mismo sucede con el rugby.

Josefina Padellaro es de Catriel, Río Negro, y practica el deporte desde los 14 años en Catriel Rugby Club. Inspirada por su hermano, Diego, quien también lo juega, comenzó participando en partidos de entrenamiento con los varones en las categorías de Menores de 12 y de 13 hasta que se formó un equipo femenino y fue campeona tres veces. Luego, a los 15 formó parte del seleccionado femenino de la Unión de Rugby del Alto Valle de Río Negro y Neuquén (URAV). A los 17 viajó a Neuquén para entrenarse en Neuquén Rugby Club. Todo este periplo la llevó, en la actualidad, a jugar con Las Pumas, el seleccionado nacional argentino de rugby femenino.

“La verdad que cualquiera que no lo jugó o estuvo en un club o un equipo, no lo va entender. Por ahí es difícil hablarlo hoy, ya que es delicado, pero el rugby tiene muchos valores que son difíciles de hacer entender a alguien que nunca agarró una guinda o lo único que ve es el aspecto físico del jugador porque son grandotes. En el rugby femenino no vas a ver lo mismo que en el rugby masculino”, explica Padellaro sobre los prejuicios al deporte.

“Está buenísimo que los clubes tengan proyectos para erradicar la violencia, pero también debe haber un laburo más fino en las familias, no es que un día uno se despierta y dice: ‘Vamos a pegarle a este’”

“Nosotras jugamos para divertirnos. No lo hacemos porque le tenemos pica al otro. Tenés tus partidos clásicos, pero no vamos con la intención de decir: ‘Si me cruzo a alguna, la golpeo’. En las mujeres no lo vas a ver, es muy raro que pase eso, y si pasa automáticamente el árbitro saca amarilla o roja, y chau”, agrega la joven de 22 años en diálogo con Tiempos de Red. El caso de Fernando Báez Sosa generó un gran sismo en el rugby, hasta el punto que hay personas que plantean si el deporte debería seguir existiendo.

“Obviamente a favor no estoy, ahora la Unión Argentina de Rugby (UAR) está por largar algunos proyectos por la violencia en los clubes y en los jugadores. Esto está buenísimo que lo hagan todos los clubes porque creo que ahí es donde se forma al jugador, y obviamente un laburo más fino es en las casas porque esas cosas vienen de la familia, no es que un día uno se despierta y dice: ‘Vamos a pegarle a este’, hay muchas cosas atrás. En el rugby femenino no pasa y es muy raro que lo veas, y la verdad que nos juzguen por un caso o por varios es bastante triste. Desde las dos partes igual, yo estoy hasta shockeada con lo que pasó”, explica.

– ¿Te pegó más fuerte porque sos del ámbito del rugby?

– Sí, la verdad que sí. Tratamos de no hablar del tema porque es delicado. No sabés más que decir, solo que se haga justicia.

Una de las diferencias más claras en el rugby femenino son los rituales de iniciación de las jugadoras. Mientras que en los varones llega al extremo, como es el caso de entrenadores que llevan a debutar sexualmente a jugadores con prostitutas, morderles la cola al que va a iniciarse en Primera hasta dejarle los dientes marcados, introducirles elementos por el ano, pegarles en grupo y una larga lista de abusos que conllevan años de trastornos psicológicos. El rugby de mujeres cambia totalmente la perspectiva.

“Como mucho te pintan la cara. El año pasado en Centro Naval, en Buenos Aires, se pintaban la cara y se sacaban fotos. Algo divertido y súper sano. En mujeres es raro porque como es nuevo, nosotras estamos desarrollándolo. En cambio, los hombres vienen de chicos y de generaciones, entonces es como que ellos ya tienen sus cosas”, argumenta Padellaro.

Una de las diferencias más claras en el rugby femenino son los rituales de iniciación de las jugadoras. “Como mucho te pintan la cara”, dice Pedallero

-¿Para vos tendrían que cambiar algunas cosas?
– No sé, yo creo que lo que pasó con Fernando es para tomar conciencia así que espero que sí.

Otra integrante de Las Pumas, Renata Giraudo, publicó, en su cuenta de Instagram, un video en el que explicó sobre los estereotipos que se le inculcan a la mujer que juega al rugby: “Acá no importan tus gustos, como te gusta vestir, andar, tu preferencia sexual, lo importante acá es jugar al rugby y hacerlo con el corazón”.

“La verdad que el rugby es un deporte que incluye a todos, lo puede jugar cualquier persona y eso es lo lindo que tiene. Yo creo que la mujer hoy en día está más suelta porque piensa y hace lo que siente. Está buenísimo porque antes había muchas chicas que no se animaban y actualmente sí lo hacen”, cierra Padellaro.

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